Mikel Adán Tolosa es el artista que está detrás de la exposición comestible ‘Perquè m’agrada viure aquí’: una serie de esculturas florales elaboradas con mantequilla que expone en el espacio Rampa del Centre d’Art La Capella para hacernos reflexionar a través del arte.
En la exhibición -que estará disponible hasta el 6 de julio en Barcelona- se derriten dos materialidades contrarias: la piedra y la mantequilla, llevándonos a cuestionar qué influencia ejerce el material sobre la representación. Una obra que tiene su origen en un episodio menor de la biografía artística del escultor Manolo Hugué (1872-1945). Durante sus años de juventud, Hugué realizó una serie de esculturas, hoy desaparecidas, hechas con mantequilla y que, de hecho, fueron expuestas como reclamo publicitario de una mantequería.

Las piezas que Mikel Adán Tolosa desarrolla toman como referencia distintas especies vegetales endémicas o muy localizadas del territorio catalán. No obstante, en lugar de realizar una representación morfológica precisa, el artista prefiere poner en cuestión ideas como la exactitud, la fidelidad o la relación entre los modelos originales y los métodos de representación utilizados.
Al situar estas especies dentro de un contexto geográfico concreto, las flores adquieren un carácter casi alegórico y cargado de múltiples significados. Algunas de ellas se encuentran hoy en peligro de desaparición y, al transformarlas en un motivo que oscila entre lo permanente y lo efímero, la obra refleja al mismo tiempo una voluntad de conservación y la fragilidad inherente a su existencia.