Anoche la Met Gala se instaló un año más en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York para celebrar la moda en todo su esplendor. La gala reunió en esta edición a toda una galaxia de estrellas en torno a la temática de “la moda es arte” para sugerirles que “celebrasen innumerables representaciones del cuerpo vestido a lo largo de la historia del arte”, según las notas del museo.
El arte vistió el evento con impactantes looks de celebridades como Emma Chamberlain o Heidi Klum, que acudió a la gala en forma de escultura viviente. Pero más allá de venerar la moda en la alfombra roja, la alta costura también se trasladó a la cena posterior a través de la escenografía y las obras culinarias de Olivier Cheng. El reconocido chef, junto a Shane O’Neill, se encargaron de confeccionar cada uno de los platos, los cuales demostraron su grandeza a nivel gastronómico y artístico.


Un paseo por el jardín
La cena se desplegó sobre unos grandes jardines, inspirados en el norte de Italia, orquestados por Raúl Àvila, quien llevó al Templo de Dendur ese evocador paisaje natural con frutas reales, flores como centros de mesa, sillas de jardín y manteles con estampados de rayas.
En cuanto a la comida, Olivier Cheng Catering canalizó la primavera y el jardín a través de obras culinarias con ingredientes de temporada y de la región. En base a esa narrativa, se desarrolló una historia en tres actos asociados al tema de la exposición: el jardín (entrante), la estatua (principal) y la silueta (postre). Un recorrido de evasión que se inició saboreando un refrescante plato de burrata acompañado de una ensala en forma de tomate verde con flor de saúco, piñones y grosellas. La primavera floreciendo.
El plato principal consistió en una escultural costilla de cordero -como eje central de la pieza- con panna cotta de colmenillas, ñoquis de parmesano, espárragos, zanahorias, guisantes tiernos y menta.
Los postres no se quedaron atrás. De hecho, se presentaron como un tributo a la moda con postres inspirados en siluetas icónicas. Desde un chocolate con infusión de frambuesa, tarta Red Velvet y cremoso de chocolate en honor a un diseño de Alexander McQueen de su colección «Voss» de primavera de 2001; hasta el postre final que referenciaba el traje de sastre de la colección SS24 de Dior en forma de moca de chocolate blanco, un bizcocho de cacao y ganache de chocolate negro.
Las prohibiciones de Anna Wintour
Anna Wintour, como presidenta principal de la Gala, decide en gran parte qué puede formar parte del menú y qué no de la Met Gala. Rememorando la entrevista que dio en 2024 a Today, la directora editorial de Vogue reveló algunos de los alimentos que había prohibido del menú: el cebollino, la cebolla y el ajo, por no gustarles en especial.

Pero la cosa no acaba ahí. El perejil también tiene sellado el veto, con el fin de que no se quede entre los dientes de los invitados, y la bruschetta también se mantiene al margen por poder salpicar la ropa de los celebrities. La estética ante todo.