La Plaza del Ayuntamiento de Valencia ha vuelto a vibrar este fin de semana con la novena edición de Tastarròs, la gran fiesta arrocera que ya es una cita ineludible en el calendario gastronómico nacional. Con una afluencia récord de más de 42.000 personas, la capital del Turia se ha convertido en una oda al grano, donde la tradición y la vanguardia se han dado la mano bajo el sol de abril.
El gran clímax de la jornada del domingo llegó con la esperada final del concurso ‘Arrocero del Futuro 2026’, un certamen diseñado para dar visibilidad al talento joven (menores de 40 años) que trabaja con las variedades de la D.O. Arròs de València: senia, bomba y albufera. Este año, el título ha viajado hasta Madrid, concretamente al restaurante Fisgón, de la mano de Néstor López y Carlos Monge. Su propuesta, una arriesgada y sabrosa paella con guiños a Extremadura que incluía pestorejo (careta de cerdo), conquistó a un jurado de altura y les otorgó un premio de 1.000 euros en metálico.

El podio de esta edición lo completaron Miguel Calaforra, de Socarrat (Lanzarote), y José Cifre, de Noble (Valencia), en una competición donde la creatividad fue la nota dominante. No era para menos, teniendo en cuenta que la deliberación corrió a cargo de un jurado estelar dirigido por Cuchita Lluch y compuesto por figuras como Begoña Rodrigo, Bernd Knöller y Vicente Patiño, entre otros expertos y periodistas del sector.
Más de 50 restaurantes de la zona se sumaron a este despliegue culinario, ofreciendo raciones a un precio popular de cinco euros. Entre los stands se pudieron degustar las creaciones de nombres propios de la escena como Arturo Roig (A Roig Viu), Carolina Álvarez (Flores Raras, del grupo Quique Dacosta) o Vicente Rioja (Restaurante Rioja). Por los pasillos de la plaza también se dejaron ver personalidades como el propio Quique Dacosta, reforzando el estatus de este evento como el mayor escaparate de la cultura arrocera.
Pero Tastarròs es mucho más que comer. El fin de semana estuvo salpicado de actividades culturales: desde las investigaciones compartidas en el escenario Tastarròs T’ensenya hasta la divertida competición del ‘Llaurador més ràpid de l’Albufera’ o el desfile de gigantes y cabezudos. Todo ello con un trasfondo de sostenibilidad y respeto por el entorno, gracias a la presencia del programa EU Rice, que recordó la importancia vital del cultivo del arroz para el mantenimiento de la biodiversidad en el Parque Natural de la Albufera.
La fiesta bajó el telón al ritmo de Xavi de Bétera, cerrando una edición que ha demostrado que el arroz no es solo alimento, sino un símbolo de identidad y una fuente inagotable de creatividad compartida.