Según ha detallado la Junta en una nota, estas subvenciones que gestiona la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural se dirigen a almazaras, centrales de manipulado y acondicionamiento hortofrutícolas e industrias de piensos, granos y semillas que se ajustan a los requisitos establecidos.
Además de afectar «gravemente» al sector productivo, las fuertes lluvias repercutieron también de manera directa en el tejido industrial vinculado a la producción agroalimentaria. Por un lado, las inundaciones provocaron relevantes daños materiales en instalaciones y equipamientos. Además, conllevaron un incremento de los costes fijos por la reducción del volumen de materia prima proveniente de las áreas más afectadas por las precipitaciones.
A esto se suma el sobrecoste por aprovisionamiento y alteración de la cadena de suministro. Así, el objetivo final de las subvenciones es «compensar las pérdidas de las agroindustrias para facilitar el mantenimiento del empleo asociado y la revitalización de la economía local de las áreas rurales donde se concentran mayoritariamente estas empresas». Las ayudas contribuyen, por tanto, a evitar el despoblamiento de estas zonas al incidir en el mantenimiento de las condiciones de vida de sus habitantes.