Según la organización agraria, la gravedad radica, no solo en la existencia de actividad organizada de los grupos organizados, sino también de la existencia de un canal de comercialización ilícita; máxime cuando éstos ya son investigados con anterioridad por hechos similares, según ha apuntado Asaja en nota de prensa.
«No podemos normalizar que personas con numerosos antecedentes por delitos agrarios sigan actuando con total libertad. Algo está fallando cuando quienes reinciden en estos robos vuelven al campo a delinquir a los pocos días», han señalado desde Asaja.
Asimismo, han advertido del daño que estas prácticas ocasionan no solo a los agricultores directamente afectados, sino a todo el sector, distorsionando el mercado, generando competencia desleal y poniendo en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones.
Por este motivo, la organización agraria ha reclamado una mayor contundencia judicial frente a los delitos de hurto en el campo, especialmente cuando existe reincidencia o pertenencia a grupos organizados.
También ha reclamado control exhaustivo de los puntos de compra de aceituna, garantizando la trazabilidad del producto y sancionando con firmeza a quienes colaboren en la comercialización de mercancía robada.
La organización provincial agraria ha solicitado un refuerzo de los dispositivos de vigilancia en el medio rural durante las campañas agrícolas, y modificaciones normativas que eviten que estos delitos queden impunes o con penas insuficientes.
«Los agricultores no pueden seguir siendo las víctimas silenciosas de un sistema que no les protege. Detrás de cada kilo de aceituna robada hay meses de trabajo, inversión y esfuerzo que no pueden quedar en nada por la falta de contundencia», han planteado desde la organización.