La propuesta nace como respuesta directa a la situación económica que atraviesan estos establecimientos tras las limitaciones impuestas para frenar el virus, unas medidas preventivas que «han alejado a turistas durante los fines de semana provocando una bajada drástica de los ingresos».
Sirera ha defendido la necesidad de aplicar controles para proteger a los animales, pero ha rechazado que el sector asuma todo el impacto financiero, denunciando que «no es justo que los restauradores paguen en solitario las consecuencias de unas restricciones que se adoptan por motivos sanitarios y de interés general».
El texto escrito por la formación plantea la creación de un fondo extraordinario destinado a sufragar gastos fijos como los alquileres o los suministros básicos, incorporando también subvenciones proporcionales al volumen de facturación que haya perdido cada local mientras duren las prohibiciones.
El dirigente ha instado finalmente al Ayuntamiento a trabajar junto con la Generalitat para evitar «la quiebra inminente de estos negocios históricos».