En concreto, entre las principales novedades destaca la inclusión del pan sin gluten dentro de los productos regulados por la norma de calidad del pan, en la que hasta ahora no estaba contemplado. Así se da respuesta a una demanda del colectivo celíaco y se da cobertura normativa a una oferta creciente de un producto vinculado a necesidades específicas de un buen número de consumidores por intolerancias.
La Unió Llauradora, en un comunicado, valora «positivamente» dicha medida, «tal y como había solicitado en reiteradas ocasiones esta organización agraria», así como que se avance también desde el Ministerio y Conselleria de Agricultura para solicitar un código TARIC específico para este cultivo. En el primer caso se trata de la actualización de la Reglamentación Técnico-Sanitaria de la horchata de chufa para permitir su comercialización sin azúcar añadido y que se ha incluido dentro de un real decreto que modifica y deroga diversas disposiciones reglamentarias en materia de calidad alimentaria para adaptar la normativa a la innovación tecnológica y a las nuevas demandas del consumidor, señalan.
La modificación normativa corrige una regulación vigente desde 1988 que obligaba a incorporar un contenido mínimo de azúcar añadido para poder utilizar la denominación ‘horchata de chufa’, «una exigencia que había quedado claramente desfasada respecto a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y chocaba de pleno con las propias políticas públicas de reducción del consumo de azúcares añadidos, así como a los nuevos nichos de mercado donde los consumidores también demandan horchata de chufa sin azúcar».
El nuevo marco regulatorio permite elaborar horchata sin azúcares añadidos o con contenido reducido de azúcar, al tiempo que mantiene la prohibición del uso de edulcorantes y colorantes, garantizando así la preservación de la calidad tradicional del producto y evitando sustituciones artificiales que desvirtúen su naturaleza, sostiene la organización agraria.
Por su parte, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) también se congratula del real decreto aprobado por el Consejo de Ministros que autoriza, entre otras disposiciones reglamentarias en materia de calidad alimentaria, «la elaboración de horchata sin azúcares añadidos y con contenido reducido de azúcar, aunque para preservar su calidad tradicional se prohíbe el uso de edulcorantes y colorantes».
El sector de la chufa ha venido reivindicando desde hace años esta medida que, a juicio de la organización, «permitirá adaptar la horchata a las nuevas tendencias más saludables de los consumidores y así potenciar su consumo, su demanda y su rentabilidad a lo largo de la cadena de valor». En concreto, AVA-Asaja había solicitado al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 que modificara el Real Decreto 1338/1988 para permitir la comercialización como ‘horchata de chufa’ a aquellas bebidas que contengan menos del 10 por ciento de azúcares añadidos, recuerdan en un comunicado.
Otra demanda de la organización agraria es solicitar a la Conselleria de Agricultura la creación de un grupo de trabajo institucional sobre «los problemas que atraviesa el cultivo de la chufa –como la mancha negra y la ‘junça africana’ que reducen el rendimiento– con participación del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), el Servicio de Sanidad Vegetal, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), la Denominación de Origen Chufa de Valencia y las organizaciones profesionales agrarias, con posibilidad de ampliar a otras entidades si se considerara oportuno».
También solicita a la Conselleria la dotación de una línea excepcional de presupuesto dirigida a los objetivos que marque el mencionado grupo de trabajo, a fin de hallar soluciones que garanticen el mantenimiento del cultivo. Asimismo, pide las gestiones necesarias para poner a disposición del sector de la chufa un sistema de material de reproducción certificado que esté exento de plagas y enfermedades.
Por otra parte, AVA-Asaja solicita a la Generalitat Valenciana que modifique la Ley 5/2018 de la Huerta de València para suprimir las limitaciones, restricciones y prohibiciones a la actividad agraria, en este caso al cultivo de la chufa, que establece dicha legislación.