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Estos son los platos tradicionales con los que se celebra el Fin de Año alrededor del mundo

Uvas, lentejas, buñuelos, tequila…cada país recibe de la mano de sus tradiciones más deliciosas el Año Nuevo.

No hay mejor manera que recibir el Año Nuevo de la mano de la tradición de cada casa y cada país. En España, todos con doce uvas en la mano -bien limpitas de piel y sin pepitas-, intentamos no atragantarnos para recibir el nuevo año. Algunos debajo de la mesa para atraer el amor; otros de la mano de sus seres queridos; e incluso los más especialitos con sucedáneos como chuches, lacasitos o gusanitos.

Cada uno de su padre y de su madre. Pero lo más importante es acoger al nuevo año de la manera más propia posible. Y lo que se sirve en la cena y comida del día siguiente, simboliza esta representación de identidad nacional y colectiva. Por esta razón, cada país tiene rasgos culinarios propios que se saborean en esta fiesta tan especial.

A continuación, estos son algunos de los platos tradicionales con los que se celebra el Fin de Año alrededor del mundo:

Alemania

La gastronomía de Fin de Año en Alemania está marcada por platos contundentes y cargados de simbolismo. El cerdo, especialmente en forma de codillo asado acompañado de chucrut, es protagonista por su representación de la prosperidad y la buena suerte. En el sur del país también es tradicional la carpa azul o Karpfen blau, un plato delicado que se cuece suavemente en un caldo con vinagre y especias hasta adquirir su característico tono azulado, y que suele servirse con patatas cocidas, mantequilla y rábano picante.

Brasil

En la mesa brasileña de Nochevieja no faltan las lentejas, consideradas un presagio de abundancia económica para el año que comienza. Se acompañan habitualmente de arroz con pasas y carnes como cerdo o pavo, mientras que el pollo suele evitarse por una creencia popular que lo asocia al retroceso.

Grecia

El Año Nuevo griego se celebra con un ritual dulce cargado de tradición: la vasilopita. Este bizcocho o pan dulce, aromatizado en ocasiones con naranja o especias como el mahlepi, se corta el 1 de enero en un acto familiar muy simbólico. En su interior esconde una moneda, y quien la encuentra es considerado el afortunado del año. Un concepto parecido a nuestro Roscón de Reyes, solo que no te encuentras ni un haba ni una figurita de un rey mago.

Italia

En Italia, despedir el año es sinónimo de lentejas, un alimento estrechamente vinculado a la riqueza futura. El plato más representativo es lenticchie con cotechino o zampone, un guiso cocinado lentamente con verduras como cebolla, zanahoria y apio, que se sirve con embutidos tradicionales de cerdo. Todo es cuestión de gustos. Por lo visto las lentejas es la comida favorita de la Befana -la bruja buena que viene en la noche del 5 al 6 de enero en Italia- y el cordero o una merluza rellena la de los Reyes Magos.

Japón

La tradición japonesa apuesta por la sencillez y el simbolismo con los toshikoshi soba, unos fideos largos que se consumen en la transición entre el año viejo y el nuevo. Su longitud representa la longevidad y la resistencia, mientras que el acto de comerlos simboliza dejar atrás las dificultades pasadas y empezar el nuevo año con ligereza y renovación.

México

Las celebraciones de Fin de Año en México están marcadas por una cocina festiva y profundamente arraigada en la tradición. Platos como el bacalao a la vizcaína, los romeritos, los tamales o el pozole protagonizan las mesas. Eso sí, que el Año Nuevo no comience sin sidra o tequila en la mesa.

Países Bajos

En los Países Bajos, el Año Nuevo sabe a oliebollen, unas bolas de masa frita que pueden llevar manzana o pasas y se espolvorean con azúcar glas. Una especie de buñuelos del norte. Antiguamente se creía que la grasa de la fritura protegía de los malos espíritus del invierno, pero hoy son simplemente un símbolo popular del cambio de año.

Rusia

En Rusia, la Nochevieja no se concibe sin la ensalada Olivier, una receta histórica creada en Moscú en el siglo XIX por el chef belga Lucien Olivier. Considerada el antecedente de la ensaladilla rusa, combina patata, zanahoria, guisantes, huevo, carne y mayonesa, aunque su versión original incluía ingredientes lujosos como caviar o trufa.