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La Unió reprocha la «rendición» de la UE ante EEUU y lamenta la falta de excepciones arancelarias en productos agrícolas

VALÈNCIA, 22 (EUROPA PRESS)

La Unió Llauradora i Ramadera ha lamentado la formalización del acuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos, que «consolida la imposición de un arancel del 15 por ciento sobre las exportaciones agrícolas europeas, sin incluir ningún producto sensible del sector en excepciones arancelarias», lo que a su juicio constituye «una clara rendición política frente a la presión estadounidense».

La organización agraria ha indicado en un comunicado que el acuerdo «facilitará la entrada en el mercado europeo de una amplia variedad de productos agroalimentarios estadounidenses como frutos secos, lácteos, frutas y hortalizas o carne de cerdo».

Esta situación, ha advertido, supondrá «una mayor competencia para las producciones nacionales, particularmente en el caso de los frutos secos y, sobre todo, la almendra, de la que España es ya el mayor importador europeo, con prácticamente un tercio de la almendra que la UE compra a los Estados Unidos».

La Unió ha detallado que el valor de las importaciones de frutos secos (almendras y nueces) procedentes de Estados Unidos a la Comunitat Valenciana alcanzó un valor de 355 millones de euros el pasado año –cifra similar a todo el valor agroalimentario exportado por los valencianos a EEUU– y supone un 19,7% del total importado por la Comunitat Valenciana en todos los sectores.

En este sentido, la organización agraria ha considerado que se refuerza su petición de obligar a empresas como las turroneras a etiquetar el origen de sus materias primas, en este caso almendra y miel, «para que no supongan un engaño a los consumidores y una burla a los productores valencianos, españoles y europeos».

Además, La Unió ha agregado que sectores «estratégicos», como el vino y el aceite de oliva, que son «pilares» de la exportación agroalimentaria valenciana, «asumen el arancel del 15%, sin que se les otorgue ningún alivio», lo que supone un «impacto considerable» a nivel autonómico y nacional.

En el caso del vino, el pacto «amenaza con cortar la notable expansión (del orden del 30%) que el año pasado experimentaron las exportaciones españolas hacia Estados Unidos». En cuanto al aceite, apunta que esta producción representa «cerca del 30%» de las exportaciones agrícolas valencianas hacia EEUU y que el arancel impuesto «puede suponer un freno importante en ese mercado», algo que, consideran, también dependerá «del acuerdo arancelario al que Estados Unidos llegue también con otros países productores de aceite de oliva».

La Unió ha censurado que el acuerdo «no es bilateralmente equilibrado» y ha lamentado que la Comisión Europea «no ha conseguido incluir ningún producto agrario europeo en la lista de ‘solo NMF’ (arancel cero o casi cero), cuando algunos de ellos, como el propio aceite, no compiten significativamente con el sector agrícola americano».

Asimismo, ha mostrado su «preocupación por el posible desarme de la aplicación del reglamento de deforestación para los exportadores de EEUU, al dispensar a las producciones estadounidenses un ‘riesgo insignificante’ de deforestación».

«Es increíble hacer esta concesión mientras a los ganaderos europeos se nos va a traer de cabeza para cumplir este reglamento en nuestras granjas», han criticado desde la organización, al tiempo que han agregado que esto es «otra muestra de que la Comisión Europea sigue apretando las tuercas a sus productores frente a sus competidores de terceros países».

En la misma línea se ha pronunciado en relación a las negociaciones que se abrirán respecto a las barreras relacionadas con el condicionado sanitario y fitosanitario, sobre las que La Unió considera «inaceptables cualquier licencia o flexibilización de normas aplicables en la UE para la entrada de productos de EEUU».

«Si esto es lo que piensa hacer la Comisión para hacer un sector más atractivo, las generaciones futuras europeas se pueden ir despidiendo de su patrimonio agrario», han alertado desde la organización, que sigue reclamando que la Unión Europea lleve a cabo «una política comercial que proteja su modelo productivo, el más ético del mundo; que evalúe las consecuencias de este acuerdo sobre los productos afectados e instrumente medidas para contrarrestar los impactos negativos en los sectores vulnerables».